Os escribo, como prometí, para relataros mis idas y venidas por el camino de baldosas amarillas. No sabría decir, en primer lugar, si me acogísteis vosotras o si yo fui a buscaros; el resultado es el mismo, y como dicen los que suman números, el orden de los factores no altera el producto. Al menos conservo algo de Matemáticas.
Os di la mano en tercero de la ESO, bajo la custodia de don Ramón y las historias de héroes orgullosos y jóvenes seducidas por un dios borracho. Las andanzas de la mitología helénica embriagaba mi cabeza con imágenes de delicadas ninfas, brabucones sátiros y apolíneos jóvenes de líneas más delicadas que las de las propias ninfas junto con otros brutos guerreros de músculos a punto de estallar. Fueron esos ecos de una historia olvidada y antigua la que me abrazó, me acunó y me susurró: "Mira, míralas: esas Ciencias no pueden darte lo que yo te ofrezco. Bebe de mi pecho y te llevaré lejos".
En cuarto de la ESO me hablasteis de hombres recios, tozudos e inteligentes que vestían capas carmesíes y corazas de bronce bruñido. Me asombré de cómo aquéllos se levantaron entre pantanos y construyeron el imperio más grande y longevo que el Hombre haya contemplado jamás. En mi interior el águila dorada le sacó los ojos a la serpiente de la ciencia. Y tenía que hacer algo por ella. Mi futuro estaba entre la espada y la pared: me arriesgaba a entrar en Ciencias Sociales, con Economía y Matemáticas... De nuevo me abrazasteis y me susurrasteis tranquilidad, todo estaba en vuestras manos: yo solo debía escribir una carta al señor Hermano Director. Y no sabría decir si Dios o si Júpiter Tonante, pero alguien me escuchó.
Éramos seis: un muchacho rubio que venía desde la opción Tecnológica, dos chicas ilusionadas que entraban nuevas en un colegio extraño, una joven con un moreno envidiable y sueños de Derecho y una chica de gran inteligencia que nunca llegó a estar segura de qué hacía con nosotros. Ah, claro, y yo. Los Grecolatinos de primero de Bachillerato. Ahora las cosas eran distintas, ya no me hablabais en mi idioma, sino en una lengua difeente, mágica, cuya magia se perdió entre brumas del trotar de los siglos por el camino de baldosas amarillas.
Extrañamente te fui comprendiendo, fui vislumbrando un futuro que antes se negaba a dejarse ver y se escondía entre jardines y columnas de un palacio de humo. Me hablabais de Filosofía, de Historia, del conocimiento del hombre y su lenguaje, de la magia de hablar y contar, de los misterios del pasado y los frutos del presente. ¿Dónde prestar atención? ¿Dónde? Por mucho que me acunaseis, nunca olvidaba cómo aquéllos que se enorgullecían de saber sumar se burlaban de nosotros, "No llegaréis a nada", decían sus miradas. ¿Se creían mejores? ¿Eran mejores? No supe en quién confiar, si en Vosotras o en ellos.
Segundo de Bachillerato no fue mejor. Los inciensos de la Duda nublaban mi entendimiento. Los grandes héroes con sudor resplandeciente eran ahora ancianos encorvados con hoscas miradas. La magia se había esfumado, ya no Os escuchaba, quizá por que no quería, quizá porque no decíais nada. No sabía qué era peor, si la impotencia por no saber qué hacer de mí o el insufrible sentimiento del que no es capaz de estudiarse tres páginas más.
El camino de baldosas amarillas lleva siempre al mismo sitio: la Ciudad Esmeralda. Es una ciudad que tiene grandes palacios, hermosas mansiones, agradables hogares y terribles callejones embarrados con sus calabozos infestados de ratas. Todos tenemos un lugar en esa ciudad, según nuestro papel en el camino. Llegué sudoroso, ensangrentado y desanimado a las puertas de una casa grande, antigua, elegante, imponente y, al mismo tiempo, ensombrecida por las modernas edificaciones con las más modernas tecnologías. Me abrísteis, me dísteis la mano y...
Aquí estoy, señoras mías. Gané con orgullo una Matrícula de Honor, nadie osó abrir la boca para descalificar mi opción, me sentía confiado en Selectividad y, como esos héroes del pasado, blandí mi espada y corté la cabeza a la Medusa.
Cada vez veo más claro mi futuro en la carrera de Historia. Entenderé el pasado, lo comprenderé y daré las claves necesarias para entender y comprender el presente y nuestro futuro. Me codearé con los Grandes de la Historia y beberé vino con los acontecimientos más memorables. Y os volveré a escribir cuando haya avanzado un poco más en mi camino de baldosas amarillas.
Sea así.
domingo 28 de junio de 2009
jueves 15 de mayo de 2008
To be or not to be?
Hace eones que no publico una entrada en mi blog. Ésto es imperdonable... Pero en fin, el asesino siempre vuelve al lugar del crimen y el creador siempre le echa un ojo a su creación. Me pregunto dónde estará en estos momentos el nuestro.
Bueno, regreso a este diario para, seguramente, abandonarlo a su suerte de nuevo en cuanto publique todo esto. Siento necesidad de escribir sobre lo que me llena de dudas la cabeza. Como diría Jack el Destripador, vamos por partes.
Bachillerato de Humanidades: como dije en su momento, algún día, en el futuro, cuando hayan pasado muchos años, escribiré una carta a las Letras contándoles qué tal me fue. Dudo, y mucho, entre tres carreras universitarias... Humanidades, de historia más centrada en la Antigua y, quizás, Medieval; Historia, no hace falta definir; y Filología Hispánica. ¡Mas no sé cuál debo escoger! Siento que, demasiado tarde, me he concienzado de tener que hacer este tipo de elección. Siempre llego tarde, da igual lo que sea, siempre el último; y si es el primero, con tropezones.
Eso por un lado. Supongo que al final me decantaré por una de las opciones de historia. Lo dejo para tiempo atrás, precisamente en la etapa en la que estoy no es conveniente pensar en los estudios, porque, ahora mismo, no quiero estudiar. ¿No puedo ser un trotamundos, con un pedazo de pan y una esperanza bajo el brazo? Pero no, hay que ganar dinero para vivir, pero vivir para ganar dinero, y así, los ricos son cada vezmás ricos y los pobres cada vez más pobres; y los que están en el medio, cada vez sienten que los ricos se les alejan más, y caer, a gran altura, es muy fácil.
Otra cuestión que me llena la azotea de palomas es que mi novia quiere vivir en el extranjero. Maticemos: yo quiero vivir en el extranjero, como ella, pero ella tiene unas motivaciones quizás superiores. Me explico: conoce muy bien el inglés y, como va a estudiar Traducción e Interpretación, lo tiene ya hecho. Yo también quiero vivir fuera de España [¡estoy harto de este país!], pero mi inglés es muchísimo menos bueno, ni por asomo. No tengo problemas ni objeción de trabajar en Inglaterra a excepción del idioma. Claro que tiene solución, pero me gusta quejarme de un trabajo antes de ponerme a concluirlo. Soy así de senítico.
Así que intentaré ser profesor en Inglaterra, o el lugar donde digamos de ir. Si estudio una carrera me la voy a saber en el idioma que sea, pero claro, necesitio dominio del idioma... Es un reto propuesto. Además, siempre puedo ejercer de profesor de Español, pero como pidan Filología Hispánica...
Entonces, to be or not to be? Pues... pasapalabra.
Bueno, regreso a este diario para, seguramente, abandonarlo a su suerte de nuevo en cuanto publique todo esto. Siento necesidad de escribir sobre lo que me llena de dudas la cabeza. Como diría Jack el Destripador, vamos por partes.
Bachillerato de Humanidades: como dije en su momento, algún día, en el futuro, cuando hayan pasado muchos años, escribiré una carta a las Letras contándoles qué tal me fue. Dudo, y mucho, entre tres carreras universitarias... Humanidades, de historia más centrada en la Antigua y, quizás, Medieval; Historia, no hace falta definir; y Filología Hispánica. ¡Mas no sé cuál debo escoger! Siento que, demasiado tarde, me he concienzado de tener que hacer este tipo de elección. Siempre llego tarde, da igual lo que sea, siempre el último; y si es el primero, con tropezones.
Eso por un lado. Supongo que al final me decantaré por una de las opciones de historia. Lo dejo para tiempo atrás, precisamente en la etapa en la que estoy no es conveniente pensar en los estudios, porque, ahora mismo, no quiero estudiar. ¿No puedo ser un trotamundos, con un pedazo de pan y una esperanza bajo el brazo? Pero no, hay que ganar dinero para vivir, pero vivir para ganar dinero, y así, los ricos son cada vezmás ricos y los pobres cada vez más pobres; y los que están en el medio, cada vez sienten que los ricos se les alejan más, y caer, a gran altura, es muy fácil.
Otra cuestión que me llena la azotea de palomas es que mi novia quiere vivir en el extranjero. Maticemos: yo quiero vivir en el extranjero, como ella, pero ella tiene unas motivaciones quizás superiores. Me explico: conoce muy bien el inglés y, como va a estudiar Traducción e Interpretación, lo tiene ya hecho. Yo también quiero vivir fuera de España [¡estoy harto de este país!], pero mi inglés es muchísimo menos bueno, ni por asomo. No tengo problemas ni objeción de trabajar en Inglaterra a excepción del idioma. Claro que tiene solución, pero me gusta quejarme de un trabajo antes de ponerme a concluirlo. Soy así de senítico.
Así que intentaré ser profesor en Inglaterra, o el lugar donde digamos de ir. Si estudio una carrera me la voy a saber en el idioma que sea, pero claro, necesitio dominio del idioma... Es un reto propuesto. Además, siempre puedo ejercer de profesor de Español, pero como pidan Filología Hispánica...
Entonces, to be or not to be? Pues... pasapalabra.
sábado 22 de marzo de 2008
miércoles 19 de marzo de 2008
Día nublado
Hoy es uno de esos días en los que todo te da igual. Aquellos días que no tienes la cabeza en lo que haces, sino que vuela con los pájaros que pasan por encima de tu ventana. ¿Alguna vez os habéis preguntado quiénes son, si son alguien, a dónde van? ¿ O de dónde vienen? ¿Cuál es el futuro que se abre ante ellos? ¿Son capaces de apreciar su libertad...? En días como hoy les envidio, porque pueden ir donde quieran, son libres, no tienen rejas en sus nidos, viven según el son del viento, al son de lo que la Naturaleza manda...
Si habéis leído mi Fotolog sabréis que hoy es un día en el que la melancolía me invade. Pero es extraño: me gusta estar melancólico. Aprecias más las cosas... te fijas en los detalles insignificantes... te das cuenta de todo lo que vale.
Voy a hacer una contradicción: sí que pienso en algo, sí que me importa algo. Y es que en estos días, la verdad, es cuando más en falta la echo. Es difícil vivir sin sus muestras de cariño físico, porque hay ocasiones en las que las palabras te gritan "Bésala, bésala ahora" pero, ¿cómo? ¿Rompiendo el monitor? Por todo lo malo algo bueno vendrá, y es que el futuro se acerca, a pasos de hormiguita, pero se acerca.
¿Y sabéis por qué quiero ser pájaro? Porque podría volar hasta su ventana. Quisiera tener alas y poder volar como los ángeles... El eterno deseo del hombre personificado en una figura de carne y hueso divinizada. Quisiera en estos días, más que nunca, volar hasta su ventana. Ella es la única que nunca me dará igual, la única con la que no dejaré de soñar el futuro. Porque soñando es como se cambia el ahora, entendiendo por soñar luchar por ello.
Si lo lees, que sepas que hay ocasiones en las que estar triste es inevitable, pero no estoy hundido, no, no te preocupes por eso: según yo, la diferencia entre melancólico y triste es que el triste calla y el melancólico ríe.
El día sigue nublado...
Si habéis leído mi Fotolog sabréis que hoy es un día en el que la melancolía me invade. Pero es extraño: me gusta estar melancólico. Aprecias más las cosas... te fijas en los detalles insignificantes... te das cuenta de todo lo que vale.
Voy a hacer una contradicción: sí que pienso en algo, sí que me importa algo. Y es que en estos días, la verdad, es cuando más en falta la echo. Es difícil vivir sin sus muestras de cariño físico, porque hay ocasiones en las que las palabras te gritan "Bésala, bésala ahora" pero, ¿cómo? ¿Rompiendo el monitor? Por todo lo malo algo bueno vendrá, y es que el futuro se acerca, a pasos de hormiguita, pero se acerca.
¿Y sabéis por qué quiero ser pájaro? Porque podría volar hasta su ventana. Quisiera tener alas y poder volar como los ángeles... El eterno deseo del hombre personificado en una figura de carne y hueso divinizada. Quisiera en estos días, más que nunca, volar hasta su ventana. Ella es la única que nunca me dará igual, la única con la que no dejaré de soñar el futuro. Porque soñando es como se cambia el ahora, entendiendo por soñar luchar por ello.
Si lo lees, que sepas que hay ocasiones en las que estar triste es inevitable, pero no estoy hundido, no, no te preocupes por eso: según yo, la diferencia entre melancólico y triste es que el triste calla y el melancólico ríe.
El día sigue nublado...
lunes 17 de marzo de 2008
Y el corazón duele cuando sueñas con sus besos
tan alejados que se encuentran, tan lejanos que están
tan reales que ellos fueron, tan reales que serán
que no ves momento en que sean realidad
tan alejados que se encuentran, tan lejanos que están
tan reales que ellos fueron, tan reales que serán
que no ves momento en que sean realidad
jueves 24 de enero de 2008
No llorar; fue la promesa
y no lo hago, respeto la regla
no estar triste, vino después
pero cumplirla difícil es.
Llevamos ya 4 meses y medio, y a cada día, te quiero más
pero a cada día, me duele más.
¡Maldita sea!
¡Te quiero!
y no lo hago, respeto la regla
no estar triste, vino después
pero cumplirla difícil es.
Llevamos ya 4 meses y medio, y a cada día, te quiero más
pero a cada día, me duele más.
¡Maldita sea!
¡Te quiero!
domingo 9 de diciembre de 2007
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